sábado 31 de octubre de 2009


...la persiana de la filosofía no tiene
respuesta a mi incordiante pregunta
cómo eres
si eres algo que está en el lenguaje
o en una célula definida por el lenguaje
o si yo con un lápiz
puedo intentar dibujarte
para seducirte con un color
o una provoacación lírica
alertándote de la no presencia
de jesucristo ni humprey bogart
y pensando que éste sería
el peor momento para quedarse
parapléjico o mudo
cuando lo mejor es
no preguntar al asno incendiario
que dicen
está en una parte del cerebro
y se mide con un reloj
pero que no tiene la flexibilidad
del beso
ni la macromagia de la desnudez
sensiblemente amorosa
como mi perra en celo
que nunca se equivoca
porque nadie la mide
y así es como yo quiero
presentarme en el burdel político-militar
contigo de la mano
y sin saber
nada de nada
pero hablando de todo
porque tu boca me gusta
y hay lavabos y camas
para hacer otras cosas...

martes 27 de octubre de 2009

lunes 12 de octubre de 2009

David Campos: La plaza


Sabes de la importancia…
Y hoy soy fuerte…pero ayer, ¡qué raro ayer!... Y me acuerdo…
Paseando por las plazas sin ninguna historia en el bolsillo,sin apenas emoción,
Grasa en el pelo aburrido y sin siquiera una mirada de nadie, sin siquiera una indulgencia o una parámetro de resorte…desnudo por dentro, triste por fuera, y no era un caos, un caos es divertido, era dolor, tedio…y me cuesta decirlo…
Era un libro aburrido bajo el brazo…¡a mí que me importaba!...hoy parece todo diferente. Hoy tengo una apología que me mantiene distraído, en mi imbecilidad. Pero a veces, estoy en una plaza y recuerdo…Y todo tiene una forma. Pero no la tiene. ¿Qué es un hombre muerto de rodillas?
Es eso, un hombre sólo en un asiento que no le devuelve nada. Un hombre mediocre en una plaza cromada como el nazismo. ¿Quién puede huir de la mediocridad de la carencia? Un poder. El poder de hablar. El poder de reaccionar, de escupir, de trabajar, de deliberar, de escuchar las ambulancias. Hoy me da igual toser mierda, vomitar mierda. No estoy día tras día mal puesto en una plaza que me ridiculiza, donde no puede diferenciarse ni tan siquiera un drama…Tú sabes de la importancia…¿y qué importa el cuerpo? Pero hoy la gente te saluda y tú sabes porqué lo hacen. Y en las tavernas la vida se desordena y tú vuelves preocupado a casa pensando en el amor y las almohadas…y el olvido no se distingue del recuerdo, todo se mezcla en un espasmo de confusión e indiferencia… Comiendo pan. Fumando restos de tabaco. Y no estás sólo. Y te da igual estar rodeado de gente sin importancia, que se mantendrá allí, siempre que haya algo que hacer, y si no se largarán, te dejarán, te vomitarán, te golpearán duramente con su psicología si hace falta…huirán de tu soledad…
Por lo menos la vida pasa a tu alrededor, aunque no sepas donde vas a dormir mañana…
Y la gente te escucha con los dientes afilados, pero tú te haces más fuerte y ese es tu sentido insensato, soñando que la gente es feliz.... Pensando en la enajenación del tiempo que te destruye y te hace apto para prescindir de la presencia de los demás. Y así, plaza tras plaza, sin ninguna droga ni infancia…ni beso, ni estrella o mar…
Sabes de dolor pero sonríes…Tal vez no asimilas. Fluyes y escuchas. No tienes vergüenza de ti mismo. Qué más da…si puedes escapar de la plaza. Una hostia, una patada...que cojones importa…Es la plaza fijada en tu mente
La incomprensión…la soledad…los amigos que dicen estar peor que tú. Se ve que tienen problemas graves, pero tú…eso pasa siempre, la jerarquía del dolor está en las conversaciones más amenas…, pero tú sólo puedes pensar en el banco aquel de la Plaza, en los años muertos, en un entierro de ti mismo que no existió... Sabes que nadie es nadie en una plaza sólo sin rumbo, sin galones, allí sólo, perdido, luchando contra un poder invisible que ha podido contigo, que te ha alienado, que es justo, que te señala en una dirección que no puede manifestarse en esa sitio sitiado sombrío, un poder que te crucifica....Es más perniciosa una plaza con sus palomas que una cárcel donde crees que hay amigos…Y tú hablabas con el proxeneta, con el delincuente, con el loco. No había nadie más. Y los negocios de la vida se te escapaban en esa plaza, sin enamoramientos ni caras bonitas...Y de vuelta a una cama dura huyendo de un jodido banco de madera, de un banco que te hacía más débil, que te volvía más delirante, que te decía que no, que no, que no…y ya sólo quedaba el sueño, las horas dormido escapando del dolor, las masturbaciones innecesarias buscando un placer inusitado, que no existe, escapando…interpretando alucinaciones, alucinando interpretaciones, jugando contigo mismo…y así, así, los demás soltaban sus carcajadas solemnes, fachosas…
Y tú lo sabes, tú sabes que ni siquiera la poesía importa en una plaza, sólo…a la muchedumbre insensible le importa tres cojones la poesía y los cajeros automáticos donde duermen los vagabundos creativos y rebeldes…Al ser humano lo que le importa es tener tiempo para follar, es el poder, es saber si el pan es baguette o es de viena, es imitar costumbres que no comprenden para adueñarse de la etiquetas, es ponerse por encima de los fuertes para presumir con sus mujeres feas, es obligar a los demás a algo incomprensible, es huir de los bancos verdes de las plazas..Pero llega un día que un hombre sólo en una plaza se hace preguntas, y se da cuenta que las preguntas no tienen respuesta, pero también se da cuenta que los demás, a veces, se hacen unas preguntas más estúpidas que las que se hace él en su dolor, se da cuenta que comiendo bocadillitos y arrastrándose por un polvo no llegan las preguntas…y entonces bebe de la fuente, y sufre de desesperanza, de desamor, pero mira hacia arriba y encuentra que el cielo, tenga el color que tenga, es dulce, y que su muerte, en esa plaza, es dulce…y no se levanta, porque un hombre no está siempre de pie, porque un hombre puede morir como un idiota, esa es su libertad, ese es su ego, mirar al cielo y reconocerse en él, porqué los demás nunca serán él…y él sabe lo que es estar sólo en una plaza mirando sin nada, y qué más dan los juicios imbéciles de personajes prepotentes que todo lo evalúan, y que más da hacerlo todo mal o bien si la plaza está allí…y el cielo..qué importa… y también te preguntas acerca de los afectos y los planes, de las sorpresas, de la vida, de la fuerza…mirando a los demás, mirando oficinas de negocios donde sabes no entienden nada, donde sabes que se maltrata a los débiles con la ley en la mano, donde sabes o no sabes, donde todo da igual porque el hombre, el hombre, el hombre por lo menos una vez en la vida debe responder a las preguntas de la plaza…así lo siento…

domingo 11 de octubre de 2009

David Campos: Una margarita apuñalada


“El que haya comprendido bien una flor, habrá comprendido el mundo. Pues bien: volvamos a nosotros mismos y habremos hallado el universo.”
Meister Eckhart

¡Cómo ha cambiado el mundo desde ayer!
Ya todo es diferente, y yo te objeto en el verbo.
¡Cuánta diferencia en el aire gris!
Tal vez yo pueda hacer algo por ti.
Una acción inaprensible, indefinible.
-
¿Cómo es ese déspota que impide el paso del agua?
Es un vecino y hay que matarlo.
Tal vez yo pueda hacer algo hoy.
Una acción aprensible, resolutoria, de loco.
Mañana ya será todo diferente.
-
¡Cuánta justicia en las playas!
Mañana me tocará a mí.
-
¡Qué mundo más injusto!
Cuando yo apreto el gatillo.
¡Qué olor a cobarde!
-
Hoy toca la violencia.
En la escuela.
Mañana ya todo será diferente.
-
¿Quién es ese niño que no sabe defenderse?
Es un niño que está en el agua.
Es un ciudadano que piensa, que gesticula.
-
¡Cuántos muertos incapaces!
Pues una genealogía justiciera no es suficiente.
Las llaves son para los que se lo merecen, y también, para los que pueden mejorar algo.
-
¡A mí que me importa que tú seas una hormiga!
Pues ya sé que me quieres matar con tu trabajo, discursivo.
Ya sé que guardas un rencor a punto de explotar.
-
Y yo que te hecho si he nacido.
Guarda tu filosofía marítima donde no estén los niños.
Y yo que te he hecho si deseo.
Y yo que te he hecho si te llamo hipócrita.
-
¡Cuánto micromundo, cuánta micropolítica!
El sistema es una insinuación.
Pero quedan muchas preguntas irresolubles.
-
No me busques.
Yo aparezco cuando quiero, detrás de mis pastillas y esposado.
Yo estoy mirando a una niña con ojos de mar.
Y me ayuda a reaccionar, a responder.
Que es también inaprensible, y me ofrece su discurso con un biberón.
-
¡Y que ridículo, cuando tu decides porque sabes!
¡Y que ridícula la nómina!
No sabes cobrar mirando a los ojos.
Tú también eres un niño.
Pero peligroso.
-
Y este circo articulado, no lo captan las cámaras ni los satélites.
Tal vez no hay suficientes muertos.
Ni discursos, ni cerdos.
-
La televisión y sus cincuenta canales me han dejado sordo.
No quiero oíros más.
Engañáis.
Vais a hacer daño.
Y queréis que yo reaccione, y os ordene toda vuestra mierda con cuatro letras.
Pero me dais asco todos, porque el primer cerdo soy yo.
-
¿Por qué me odiáis, porqué me queréis?
¿Por qué me ensucio o porqué estoy vivo?
-
Todo el mundo habla, ya que no tienen suficiente consigo mismos.
Un consigo mismo, no existe en el tiempo.
Cuando tengas un accidente lo comprenderás.
-
Pero el niño en su mundo, ya lo sabe.
Y tú me miras.
Y dices que mi cara nada importa, que hay algo que va por dentro.
-
Es otra mentira para manipular.
No me importa.
Porqué seguro hay idiotas que se estructuran de esta manera incívica.
Pues también hay algo que decir de la estética o de la fealdad comprensiva.
Sin accidente ni niña de mar.
-
Si me preguntáis qué es el mundo, yo suelto cuatro insultos.
Y aún os reís.
Y os vais de viaje con la familia, visitando iglesias y sonriendo a extranjeros que no conocéis de nada.
-
¡No quiero conocer más vuestras aventuras en un mundo de muertos!
¡Basta de estadísticas y nombres que se desgastan!
Mis oportunidades, me las fumo cada día.
Vuestro opio, es mi recurso.
-
Este sistema económico se manifiesta como norma tardíamente en la vida.
Cuando ya no tienes fuerza, ni puedes cambiar nada.
Ese es vuestro opio.
Obedecer al padre, obedecer al jefe.
Sois peor que un niño.
Pero peligrosos.
-
Aparecéis por los bares haciéndoos los simpáticos.
Pero a mi no me engañáis.
-
¿Y qué ofrecer a la gente que quiero, que necesito, mi familia?
Nada de nada, qué es lo más noble.
Qué mi pasividad sea muestra de vuestra mala lengua.
Qué mis palabras os ofendan.
Que mi dinero os lo embutáis en vuestros bancos engañándome, como hacéis siempre.
-
Y yo, apuñalando.

sábado 3 de octubre de 2009

Como una flor encendida de melancolía es la eterna y dócil espera del amante discreto que espera su despertar bajo el sol desnudo del mediodía que nos llama en su movimiento cadencioso y frágil como una mariposa juguetona. Y la muerte se desentiende de la palabra amor bajo un palacio de álamos tristes que empujan hacia el cielo azul espoleando la vida y amarrando el ideal hacia un oasis donde no hay palabras. Cuando tú más lo necesites el silencio se desvanecerá y sólo podrás pronunciar un nombre de siglos donde el hambre no es un problema y los pajarillos cantan melodías alegres para almas como la tuya eternamente en pena, eternamente dramáticas y pensativas, como un campo de minas. Y cuando ya todo haya pasado y ya estés aquí después de la poesía te llamaré por el nombre que a mí me de la gana y tú no podrás ya quejarte entre tanta flor. Y las pollas de la democracia se levantarán en un aplauso multitudinario y tú no podrás escapar y estarás intranquilo. Y todos empezarán a pegarte por la cara, porque ya han dado los pasos líricos para poder arrear. Y así tú intentarás defenderte pero no podrás volver al origen de las frases bonitas y seguir los pasos consensuados. Empezarás a hablar y los pajarillos se te cagarán en la cabeza, las mujeres te mearán en la cara y tu familia, ante tal avalancha, empezarán a culpabilizarte, por desconocimiento de la palabra rosa o cielo, o de los colores que ni siquiera acertarás a ver entre tantas patadas en los dientes. Y al final tomarás el camino de libertad, que en su extremo, es el suicidio.

lunes 21 de septiembre de 2009

David Campos: El vestigio


El sentido no es el dolor.
Tampoco el vestigio.
Y yo me río.
El vestigio es la risa.
La risa es el dolor también.
Hay que evitar la obsesión por el cerdo-vestigio.
Todos están ya observando, acumulando mierda para su tesoro-vestigio.
Porque el cerdo-vestigio está en los museos y en los despachos y se mete en tu casa con cuchillos y viola a tu mujer dulce.
A tu querida mujer-valoración.
Tú sabes que ella se enfadará un poco.
Y llamará a su amigo tiempo para juntos joderte en un espásmodico orgasmo.
Y la mayoría-multitud que está tomando cerveza en los antros para ser más sádicos, se enorgullecerán.
El dolor genera sentido pero el cerdo no deja que eso pase porque hay hedonistas-vestigio muy simpáticos.
Y los colores de los cuadros pictóricos del neurótico se te meterán por el ano hasta salir por la boca y hacerte vomitar palabras descompuestas a tus seres queridos para que te perdonen.
Y todo esto es lo que comentan en el centro comercial, las dependientas feas y antipáticas para tener conversación con la gente educada y ganarse la vida.
Y tú te quedas boquiabierto ante la falta de sensibilidad y pelos en el pecho.
Mientras tu mujer-vestigio-huella te dice:
- Sé valiente y quítate de enmedio, que yo continúo. Más vale un muerto-marido que una familia no-productiva.
Y con lo que yo tenía pensado, que es todo y nada, mejor le huelo el culo al cerdo-cobarde y adivino el camino.
- Todas mis emociones están en el vestigio.-dice el cerdo-multitud-juguete-.
- La mentira no existe. -continúa la mayoría-valoración- Ésto es lo que hay que explicarles a los niños.
La técnica-madre está jugando con fuego. Ha destruído ya medio mundo. Y el cerdo-vestigio se aprovecha para producir su discurso.
Luego se obsesiona con el error. Le dice al panadero-error que es un gusano, que todo el mundo se equivoca, pero que él ha trabajado mucho.
Y el mundo llama a la mujer para que se obsesione con el sexo, que es la indiferencia en el proceso.
El general-justicia te exhorta a que te equivoques en tu cama con tu mujer violada.
Y todos contentos empiezan a cantar un himno colectivo de hermandad surrealista y convenida por todos los cerdos.
El policia no sabe lo que hace, la verdad, pero también está allí, y ha vuelto del cine de ver las hazañas de Bruce Lee.
Y así, así, la gente va muriendo, y el pavimento de la ciudad, incluso los pueblos, va acumulando la mierda de los cerdos.
La luna ya no tiene reflejo, porque la luz la necesitan las antenas de televisión que emiten telenovelas románticas-justificadoras.
Y el dolor se mete muy adentro y mucha gente se suicida en un vano intento de crítica no coherente. Y las madres convienen en dólares y humillaciones.
Porque la disciplina-orden se mete en lo colectivo y en la muñeca de porcelana. Y ya todos follados, creen que lo mejor es que todo lo conozca el jefe-maestro, evidentemente, gratuitamente..
Y así el jefe-maestro se va de putas y viola a diestro y siniestro, sin que el mundo se enteré. Luego se dedica a coleccionar mierda y la junta con cerebros en formol.
Y la naturaleza queda totalmente erosionada, y los discursos se engrandecen para que la multitud-valoración justifique su masoquismo.
Al final jesucristo aparece con el culo sangrando y todo el mundo cambia de estratégia.
Todos piensan que hay que hacer algo, y empiezan a eliminar a los malos de acuerdo con el sistema productivo.
Van quedando cada vez menos personajes-singulares con lo cual el maestro se pone nervioso y piensa. Lo peor que podía pasar.
Deduce que lo de jesús es una aparición y un ejemplo, a parte ya ratificado de su experiencia violadora.
Y así, así, todo el mundo empieza a darse por culo.
Y vosotros os sorprenderéis, pero no os creáis que es tan diferente.
Y al final el ideal-vestigio es sangre coagulada. Porque, ¿alguien sabe lo que es un vestigio?.
Y yo me rio.
Ja, ja, ja...

martes 11 de agosto de 2009

David Campos: Entelequia y ritual de miradas


¿A quién preguntar?
Todos hablan de algo con un sonido sordo
Como una sentencia.
¿Cuántas horas hay que evidenciar el sueño?
¿Qué contingencia hay que superar?
El papel no habla.
El miedo pregunta sempiternamente.
En mí, las obsesiones hacen daño. La mancha marca el camino.
Sé que abre veredas. Sé que rabia. Pero también sé de su incapacidad viaria.
El gesto de arlequín se repite en el círculo.
El payaso irremediable.
La pregunta interroga al interrogador. El interrogador niega la pregunta asesinándose a sí mismo.

¿Esconderme?
¿Celarme sin ganas?
Yo voy hacia algo. No diferencio ordenadamente. Distingo cualitativamente.
Sé mirar hacia dentro. Sé dolerme. Pincharme. Rajarme.
Llorarme.
Decirme a mí mismo que nada valgo.
Y entrometerme. Y saltarme la ley. Hacer el ridículo. Hacer daño.
Sé que me has leído. Sé que te intereso mínimamente.

¿Por qué poner precio a todo?
Busca algo mejor. Ella busca algo mejor.
Ella quiere ver algo mejor. Ella se merece algo mucho mejor.
Y yo lo entiendo.
¿A quién preguntar entonces?
Cogeré mis cosas y las destruiré.
Será mi único ritual. Mi espíritu copiado. Mis palabras que ya han dicho otros.
Lo haré por ella, y su mundo mejor.
Si no hay respuesta, debo aceptar que ese mundo mejor existe.
Y yo no soy un egoísta. Yo no soy tan ruin. Yo he visto sus ojos sorprenderse.
Pero hacía buen tiempo.
Dibujaré una ciudad entregada. Una ciudad diferente. Para ella.
Para que pueda llevar un recuerdo a su mundo mejor. En mi delirio.
Luego ajaré a los demás. De mi mundo pequeño. Sin esconderme.
Gritaré. Transgrediré.

¿Exigir?
Nadie es nadie. Yo no sé de nombres.
A veces creo que entiendo sobre circunstancias. Pero todo cambia.
Sé que hay que morir cada día. Sé que el placer no es gratuito. Se que todo el mundo se idolatra a sí mismo.
Pero mi mundo mejor es un mundo de miradas.
No hay nada más. Una vez y nada más.
Un color. Un sabor. Una luz. Nada más.
Seres descompuestos. Intereses. Voluntades. Trueques. No.
Tal vez no.

¿A quién preguntar?
¿Quién tiene la cara para responderme?
Mis elucubraciones son producto de algo. Muchos otros han pasado por el camino.
No creo que sea conveniente interrumpir caminos más claros con mis estupideces.
Mi mundo mejor nunca se dará. Mi mundo mejor lo dejé en una celda de una cárcel.
En una cama de un psiquiátrico. Siempre deciden los demás.
Saben más y no me importa. Leer. Dibujar. Pensar. Dramatizar.
Yo no quiero hacer daño a tu luz.
Aunque no pueda dejar de amar la inocencia de un destello de esperanza.
Mi crueldad no llega a tanto.
Mi esperanza sí, aunque sepa contenerme. Perdonarme. Despreciarme.

¿Qué hay que decir?
Yo quiero ver claro, pero siempre está el reloj con sus reproches.
Hay que matar al tiempo. Hay que torturarlo. Como hace él.
Hay que matar al negocio.
¿Soy persona o soy ente?
¿Soy algo para entregar a tu mundo idílico?
Si soy ente dependo del mundo externo y eso me incomoda.
Si soy persona me excedo en presunción.
Si soy mezcla, sólo puedo serlo en la medida en que el lenguaje es una cárcel.
Soy totalmente heterogéneo. Estoy totalmente loco. Y me digo.
La locura no puede ser. La locura hay que evitarla.
Pero yo no quiero.
Yo quiero mirarte con ojos delirantes.
Aunque sea en mi mundo pequeño, de extremos inhabitables en un mundo mejor.

¿Cuánto hay que conceptualizar?
¿Es que dispongo de fuerza infinita?
Del concepto al hecho. Mierda.
Yo no sé de conceptos. Yo me siento en una parada de autobús y miro.
No puedo captar identidades. Me distraigo. El movimiento me avasalla.
Llévate una pregunta mía.
Llévate un momento inaprensible.

¿De quién depende todo?
Nunca de mí. El movimiento ha podido conmigo.
Sólo hago que reaccionar. Y eso me vuelve vulnerable.
Y vuelvo a tus ojos. Aún no sé porque sonríes.
Nunca de mí, conmigo. Intrínsicamente estoy hecho de golpes. Y algún beso.
Mi tragedia es la construcción de mi ser a base de golpes.
Entonces necesito de la mierda.
Y tus ojos son claros.
Mañana seguro pierdo. Y sé que dolerá.
¿Dónde hay un mundo mejor para mí?

¿A quién preguntar?
La palabra divaga demasiado. Los palabreros hablamos demasiado.
Pero del dolor crece una flor. Aunque no acertemos en nuestras predicciones.
Y yo quiero que te lleves esa flor a tu mundo mejor. La esperanza me golpea el tímpano.
Y mi tímpano es muy sensible.
Yo creo que mi mundo también. Yo soy. El mundo habla.
Papeles. Periódicos. Televisores. Coincidencias. Mentiras.
Entonces golpeo con cólera. Siempre acabo golpeando con cólera.
Me burlaré de todos. Golpearé duro. Me importará una mierda todo su saber.
Y ese será mi mundo peor. Mi trabajo. Ejercer de malo. Ejercer de incoherente.

Seguro que me comprendes. Soy muy sencillo.
¿Puedes mirarme un segundo?
¿Cómo aquella vez que no recuerdas?
¿Quién mira cómo tú?

TXELL TORres: ESTAR


Necesitaba calmarme,
estoy disfrutando la calma de una tarde gris,
en la que el viento viene viene y va en un movimiento frio.
Pocas personas hay andando y un hilo musical
se erige como el sonido más audible
entre el bullicio que genera la vida:

Carretera, pájaros y
personas sacando billetes.
titinean la monedas,
ruido dde viaje sobre la via

Alguien habla por telefono
y el banco en que estoy sentada resulta bastante frio.

Mientras, en la estacion sigue la vida.
El hilo musical, llega a resultar incomodo, si te fijas.

Hace frio en la estacion y
el tiempo parece estar parado,
mientras yo, sigo sigo relativamente calmada
y coja o no coja ese tren,
el hecho de venir a esperarlo
me ha hecho mucho bien.

TXELL TORres: A POR ELLOS


Calor en las venas hipertensas de la bestia ciudad
Calor que nos quema y nos intenta asfixiar

Su calor, mi odio.

Buitres del crecimento económico
contra todos mis sueños

Plantar cara al miedo que nos ata con la comodidad i desconfianza.
Plantarle cara, sólo perderemos si dejamos de luchar

Tras la frontera que nos hacen creer impossible
duermen nuestros sueños que van a despertarse siendo realidad.

domingo 9 de agosto de 2009

David Campos


Rápido. Revela tu mundo
Entre migajas de aprensión.
El plato apologético sabes que es
Decisivo.

Y esa necesidad ontológica
Exige algo
Que no se equivoca. Heces.

Sólo el contenido debe su forma al
Vale honorable.
El poder del cristal es más
Real y no tiene
Calificativo. Ni siquiera
Estornudo.

Recoge tus cosas
Y llénalas de palabras vulnerables.
Mañana muere el vértigo
En el seno.
“Siempre hay una contra” le dice
El seno.
Y le dibuja unos pies.

La ideación del mundo
Recompone multitudes
Que no ------
Tiempo
Para sufrir y preguntarle
A la etiqueta.

La estatua mira los vestigios
De una verdad
Matemática.
Pero el número está del lado
Del disidente
Que sonríe entre cerámica
Armónica. Y qué decir de
Los modales. Y qué decir
De la instantánea.

Lágrima racional significa
Plato y plato y más plato.
Pero qué parlotear
Sobre el gen del
Viento.

Rápido reconsidera contenido
Pero
Rápido vuelve
Y dice algo que YO no sabe
Que es. Real sujeto.
Real individuo. Vuelta a las
Palabras nacidas sensorialmente.
Lágrima recompone
Y llega el cementerio.
Todos quieren hablar de lo que
Trasciende.

Hay un seno que pregunta
Pero la discusión
Se inunda de
Sangre roja y tomates.
Y luego mira el robot
Y lo descuartiza
Delante de sus ojos
Pensando
En la almohada.

Turbio caminar
Del amante sucio sin beso.

El suicidio pronuncia su
Discurso.

El yo ya duerme.